Con el “gabinete social” y la búsqueda de evitar la fragmentación de las políticas públicas
Por Natalia Gorgoroso
Cumpliendo con uno de sus ejes de campaña más fuertes, el intendente Daniel Ximénez presentó un plan de Servicios Sociales que rompe con el modelo tradicional de beneficencia en Lavalleja. El presupuesto 2026-2030 propone un cambio de paradigma hacia uno más humanista, crea un gabinete social para evitar la fragmentación y prioriza por primera vez temas como la Salud Mental y la Diversidad en la agenda departamental.
“Hacer un gobierno de cercanía y pagar la deuda social”, fue la frase que Ximénez repitió como un mantra durante la campaña electoral y que reiteró el pasado viernes bajo el níspero de la Junta Departamental. Para el entonces candidato y hoy intendente, Lavalleja arrastraba un déficit histórico en la forma de vincularse con sus ciudadanos más vulnerables: “No concebimos una institución que no contemple a la gente, pero tenemos que cambiar la forma de hacer las cosas”, sostenía Ximénez antes de asumir, criticando a menudo el enfoque asistencialista que generaba dependencia política.
Ahora, con el texto del Presupuesto 2026-2030 sobre la mesa de los ediles, esa visión política se traduce en una reestructura institucional concreta. El documento plantea abandonar la lógica de la “bolsa de alimentos” como única respuesta, para pasar a un enfoque de derechos humanos garantizados.
EL NUEVO “GABINETE SOCIAL”
La principal novedad estructural es la creación del “Gabinete de Desarrollo Social, Género, Salud, Cultura, Deporte y Juventud”. Esta figura busca terminar con la fragmentación de las políticas públicas.
Hasta ahora, Cultura iba por un lado, Deporte por otro y Servicios Sociales por otro. La nueva administración entiende que la integración social requiere que todas estas áreas dialoguen en una misma mesa.
Dentro de este esquema, se jerarquiza el área de Familia y Mujer, que gana autonomía técnica y política para abordar problemáticas que antes quedaban diluidas en la administración general.
SALUD MENTAL
Si hubo un tema ausente en los presupuestos municipales anteriores, fue la salud mental. El proyecto de Ximénez marca un hito al incorporar formalmente el enfoque de Salud Mental dentro de la Dirección General de Servicios Sociales.
Lejos de ser una declaración de intenciones, el Programa 1100 establece metas específicas: campañas de sensibilización enfocadas prioritariamente en niños, niñas y adolescentes, un sector de la población lavallejina que, según diagnósticos del propio Ximénez (médico de profesión), ha sido descuidado en la contención emocional pospandemia.
MUJER RURAL, VIOLENCIA Y DIVERSIDAD
El presupuesto también pone el foco en colectivos específicos, alineándose con la promesa de campaña de “gobernar para todos, no solo para los del centro”.
– Violencia de Género: se planean dispositivos de acompañamiento y acogida para mujeres víctimas, con un diferencial clave: soporte técnico integral para quienes tienen menores a cargo, coordinando directamente con el sistema nacional para evitar la revictimización.
– Mujer Rural: se reconoce el “derecho al ocio” de la mujer de campo, históricamente postergada. Se financiarán programas de recreación y descanso, además del apoyo productivo a sus emprendimientos.
– Diversidad: se institucionalizan espacios de participación para la población LGBTIQ+ y afrodescendiente, sectores que Ximénez prometió integrar a la vida pública del departamento sin prejuicios.
VIVIENDA
Finalmente, el Intendente busca cumplir con su promesa de combatir la precariedad habitacional, no solo entregando chapas ante una tormenta, sino gestionando el suelo.
El presupuesto vincula el área social con el ordenamiento territorial mediante la consolidación de una Cartera Departamental de Tierras. El objetivo es facilitar el acceso a lotes con servicios para la construcción de viviendas de interés social y cooperativas, atacando el déficit habitacional desde la planificación urbana y no solo desde la emergencia.
