Por Pablo Melgar
La noche cayó sobre Minas con una columna de trabajadores y vecinos que avanzó por el Centro de la ciudad.
La movilización, convocada bajo la consigna de exigir trabajo para Lavalleja, partió desde Las Palmas y recorrió 18 de Julio, 25 de Mayo y Batlle y Ordóñez hasta detenerse frente a la sede de la Intendencia Departamental.
SIN BANDERAS NI ESCENARIO
No hubo banderas partidarias predominantes ni un escenario montado para el acto. Hubo, sobre todo, rostros conocidos, familias enteras y el peso de una preocupación que en el departamento dejó de ser un dato para convertirse en conversación cotidiana.
Al llegar al edificio comunal, el organizador de la marcha, el comunicador y funcionario municipal Román Nappa, tomó la palabra y leyó una breve proclama escrita a mano.
“A TODA LA CLASE POLÍTICA”
El texto estuvo dirigido “a toda la clase política” y reclamó que los gobernantes actúen “para el pueblo y no para sus intereses”.
En varios pasajes insistió en las consecuencias sociales de la falta de empleo, con referencias a familias en la calle, puestos de trabajo perdidos y salarios insuficientes.
“Llegó el momento de decir basta”, leyó Nappa frente a los manifestantes. La proclama enumeró una serie de reclamos: “basta de despidos”, “basta de mentiras” y “basta de jugar con las emociones de la gente”.
También sostuvo que quienes marchaban no eran responsables de la situación y que la incapacidad para gobernar recaía sobre la dirigencia política.
RECUPERAR OPORTUNIDADES
El cierre fue una apelación a la dignidad de los trabajadores y a la necesidad de recuperar oportunidades laborales para el departamento.
La concentración se desarrolló sin incidentes y culminó pocos minutos después de la lectura del documento.
Foto: Nelson Hernández
