Pablo Melgar
Sentarse, bajar la pelota y escuchar. Lo que sigue es una sucesión de páginas de milonga y
pasión por la guitarra y el canto desde el alma. Santiago sigue siendo un gurí que juega con lo
que tiene a mano. Por suerte es una guitarra y unos teclados. Simple y profundo.
Por momentos, Hoy Salí suena como una confesión dicha en voz baja; en otros, como una
caminata decidida hacia afuera. El nuevo disco de Santa Falco no se apura ni levanta la voz:
avanza con la calma de quien sabe que la canción todavía puede ser refugio, pregunta y forma
de estar en el mundo.
El cantautor minuano presenta aquí su trabajo más compacto y personal. Lejos del golpe
inmediato o de la consigna fácil, Hoy Salí se construye como un relato íntimo, donde cada
tema parece dialogar con el anterior, y donde el conjunto importa tanto como las partes. No
hay estridencias ni giros grandilocuentes: hay canciones que respiran, que se toman su tiempo
y que confían en la fuerza del decir.
El título funciona como clave de lectura. Hoy Salí no remite solo al gesto físico de cruzar una
puerta, sino a una decisión emocional: exponerse, dejar atrás lo conocido, aceptar el
movimiento. En ese trayecto aparecen imágenes cotidianas, estados de ánimo reconocibles y
una sensibilidad que conecta con una tradición de canción de autor que en Uruguay tiene
raíces profundas, pero que aquí se actualiza con un lenguaje propio.
Cuando la escena nacional e internacional parece haber cerrado la puerta a las guitarras, idea
de algún iluminado, Santa le da duro a las seis cuerdas y no se baja de la tecnología. Enseña
que la música es una de las mejores cosas de la eternidad y se puede unir sin problemas la
vigüela del siglo XVIII y el punchi – punchi soft. Cero estrés.
Musicalmente, el disco se apoya en arreglos sobrios, donde conviven elementos acústicos con
texturas contemporáneas. La producción evita el exceso y apuesta por la cercanía: la voz de
Falco —rasgada, directa, sin impostación— ocupa el centro del relato. Es una voz que no
declama; dice, y en ese decir encuentra su potencia.
Hay en este disco una voluntad de permanencia. No busca la canción del momento, sino
aquellas que vuelven, que crecen con la escucha, que acompañan. En tiempos de consumo
veloz, Santa Falco elige otro ritmo: el de la canción como espacio de encuentro.
Con Hoy Salí, el músico reafirma una identidad artística que se mueve entre lo personal y lo
colectivo, entre la introspección y el paisaje compartido. Un disco que no promete respuestas,
pero sí compañía. Y a veces, con eso alcanza.
