Además de pluviales, cordón cuneta, alumbrado público, pavimentación de calles, entre otros
Por Natalia Gorgoroso
Sin solicitar un fideicomiso a largo plazo, el Presupuesto Quinquenal 2026-2030 de la Intendencia presenta una hoja de ruta en infraestructura marcada por el “realismo financiero”. El intendente Daniel Ximénez apuesta sus fichas a dos grandes frentes: una agresiva política de urbanización para generar suelo habitacional (Cartera de Tierras) y un cambio de estándar en el mantenimiento de la red vial rural, el “talón de Aquiles” histórico del departamento.
Ya la oposición critica la falta de obras nuevas visibles. En tanto, el Ejecutivo presentó una estrategia de “obras necesarias”, según lo informado. El análisis del Programa 1060 (Obras y Vialidad) del presupuesto revela que la administración frenteamplista ha decidido no hipotecar el futuro con grandes deudas a 15 o 20 años, optando por ejecutar inversiones con recursos propios (Fondo de Desarrollo del Interior y recaudación local).
LA CARTERA DE TIERRAS
Aunque a veces se confunde con una política puramente social, la principal inversión en maquinaria y horas-hombre de este período estará destinada a la generación de suelo urbano.
Para cumplir con la promesa de vivienda, la Intendencia no construirá casas, que es competencia nacional, sino que urbanizará terrenos. Esto implica una fuerte inversión en infraestructura pesada para dotar a los predios de la Cartera de Tierras de apertura de calles y nivelación; redes de saneamiento y agua potable (en coordinación con OSE); alumbrado público y tendido eléctrico; cordón cuneta.
El objetivo es transformar “campo” en “barrio”, permitiendo que cooperativas y familias accedan a lotes con servicios listos para construir.
CAMINERÍA RURAL
Lavalleja tiene una de las redes de caminería rural más extensas y complejas del país. El presupuesto reconoce el deterioro crónico de esta red y plantea un cambio técnico en el mantenimiento.
La Dirección de Vialidad centrará sus recursos en mejorar la calidad de los materiales y el drenaje (alcantarillas y pluviales) de los caminos troncales. Se buscará aumentar el kilometraje de tratamientos bituminosos en los accesos a pueblos y escuelas rurales para reducir el polvo y el barro, abandonando progresivamente el balasto simple en zonas clave.
BARRIOS OLVIDADOS
Para la ciudad de Minas y las localidades del interior, el plan de obras sigue la lógica de la “consolidación barrial”. El presupuesto asigna partidas para llevar la tríada básica de servicios a las zonas periféricas que aún no los tienen completos: cordón cuneta para ordenar el drenaje y definir la calzada; pluviales como solución a las inundaciones en puntos críticos (bajos) de la ciudad; pavimentación con extensión de la carpeta asfáltica y riego bituminoso.
ESPACIOS PÚBLICOS
A diferencia de períodos donde se priorizaron estadios o terminales, este presupuesto pone el acento en la recuperación y mantenimiento de lo existente. Se prevén fondos para la mejora de plazas, parques y espacios deportivos barriales, bajo la lógica de la “convivencia”. La idea es que el espacio público sea seguro e iluminado, más que construir nuevos monumentos de cero.
FINANCIAMIENTO
Un dato político no menor es que este plan de obras depende del flujo de caja. Al no activar la herramienta del Fideicomiso de Obras, que requiere mayoría especial de 21 votos en la Junta y endeuda a futuras administraciones, el ritmo de las máquinas estará atado a la buena administración de los recursos mensuales y a las transferencias del gobierno nacional a través de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).
