Por Pablo Melgar
La versión había circulado con fuerza en Minas y durante varios días se convirtió en uno de esos rumores que pasan de una conversación a otra hasta adquirir dimensiones de noticia: el exintendente de Lavalleja, Mario García, habría intentado ingresar a la primera edición uruguaya de “Gran Hermano”, el histórico formato de reality nacido en Holanda bajo el nombre de “Big Brother” y que Canal 10 emite actualmente en Uruguay.
El asunto llegó finalmente a Montevideo. En el programa de streaming “Hacemos lo que podemos”, conducido por Richard Galeano, la conversación surgió durante la participación del periodista especializado en espectáculos Pablo Cayafa.
Allí apareció la versión de que García había enviado material a la producción con la intención de convertirse en uno de los participantes del reality.
A LA FUENTE
Los conductores decidieron entonces ir directamente a la fuente. Después de varios intentos, lograron comunicarse en vivo con el exintendente, quien confirmó una parte sustancial de la historia: sí había tomado contacto con la producción de “Gran Hermano” y había enviado un correo electrónico para proponer su participación.
García negó, no obstante, uno de los elementos que formaban parte del rumor que circulaba en Lavalleja: aseguró que no había enviado un video para presentarse al casting.
También rechazó otra versión que había adquirido fuerza en Minas: que la producción lo hubiera elegido para participar y que posteriormente su familia le hubiera pedido que no ingresara al programa.
Según explicó el propio García, no hubo una selección frustrada ni una intervención familiar para impedir su participación.
TUVO INTERÉS EN PARTICIPAR
La historia, al menos según su relato, fue bastante más sencilla: tuvo interés en participar, tomó contacto con la producción y finalmente no ingresó al reality.
La explicación tiene, además, un antecedente televisivo.
García recordó que hace aproximadamente dos décadas ya había participado en otro reality de Canal 10, “El gato y el ratón”. Aquella experiencia, según dejó entrever, contribuyó a que los realities televisivos quedaran instalados como un tema recurrente dentro de su entorno.
De hecho, la posibilidad de volver a participar en un programa de estas características parece haber sido, durante años, una especie de asunto de conversación familiar.
