Hay acontecimientos que pertenecen a una comunidad y otros que, por su significado, terminan formando parte de la historia de todos. La próxima visita del Papa León XIV a Uruguay, del 6 al 8 de noviembre, es uno de ellos.
Por eso, mientras la Iglesia uruguaya se prepara para recibir al sucesor de Pedro, quisiera hacer una invitación que va más allá de quienes profesamos la fe católica: que también los lavallejinos nos sintamos parte de esta visita histórica.
“UNA GRAN ALEGRÍA”
El lema elegido para estos días dice: “Les anuncio una gran alegría”. Una frase sencilla, tomada del Evangelio, pero que puede hablarnos a todos. Porque la alegría, la esperanza, el encuentro y la fraternidad no son patrimonio de una religión. Son valores que todos necesitamos y que nuestra sociedad necesita recuperar.
El Papa llegará a Uruguay como pastor de la Iglesia Católica, pero su presencia trasciende las puertas de los templos. Se encontrará con autoridades, con comunidades, con jóvenes, con familias, con personas que viven diferentes realidades y con muchos que quizá no comparten nuestra fe, pero que pueden reconocer en este acontecimiento una oportunidad para encontrarnos como país.
Y eso también nos involucra a nosotros, los que vivimos en Lavalleja.
Aunque el Papa no llegue físicamente a nuestro departamento, su visita puede sentirse en cada pueblo y en cada comunidad. También desde Minas, desde Mariscala, Aiguá, José Pedro Varela, Solís de Mataojo y desde tantos rincones de nuestra tierra podemos acompañar este camino.
Porque una visita de esta dimensión no se mide solamente por los kilómetros que recorre, sino también por la cantidad de corazones que logra acercar.
UNA INVITACIÓN PARA TODOS
Quizás alguno se pregunte: “¿Qué tiene que ver conmigo si no soy católico?”.
Mucho.
Porque estamos hablando de un acontecimiento que forma parte de la historia de nuestro país. Y porque detrás de la figura del Papa hay un mensaje que puede ser escuchado por todos: la necesidad de construir puentes, de cuidar la dignidad de cada persona, de acompañar a quienes sufren y de no perder la esperanza.
Para quienes somos católicos, será una oportunidad para renovar nuestra fe y nuestra pertenencia a la Iglesia.
Para quienes pertenecen a otras comunidades religiosas, puede ser una ocasión para vivir desde el respeto y la fraternidad este encuentro.
Y para quienes no profesan ninguna religión, puede ser simplemente una oportunidad para acercarse, conocer, escuchar y participar de un acontecimiento singular de nuestra historia contemporánea.
Nadie tiene que dejar de ser quien es para sentirse parte. Al contrario: la riqueza de un país está también en poder encontrarnos desde nuestras diferencias.
HACIA LAS HUELLAS DE PEDRO
El recorrido del Papa por Uruguay pasará por Montevideo, Paysandú y Florida. En el vecino departamento de Florida, a los pies de la Virgen de los Treinta y Tres, tendrá lugar uno de los momentos centrales de su visita. Será un camino que nos llevará, simbólicamente, hacia las huellas de Pedro.
Pedro tampoco fue un hombre perfecto. Tuvo miedo, dudó, cayó y necesitó recomenzar. Pero Jesús confió en él y le encomendó una misión. Quizás esa historia tenga mucho para decirnos hoy. También nosotros necesitamos aprender a caminar juntos después de tantas diferencias, heridas y desencuentros. Necesitamos recuperar la capacidad de escucharnos y de mirarnos como miembros de una misma sociedad.
Por eso, prepararnos para la llegada del Papa no significa solamente organizar actividades, banderas o celebraciones. Significa preparar el corazón. Prepararlo para encontrarnos. Para escuchar. Para recibir. Para descubrir que todavía podemos construir juntos una sociedad donde nadie quede descartado.
QUE LAVALLEJA TAMBIÉN SE PREPARE
Desde nuestra tierra serrana queremos vivir esta visita con alegría. Que nuestras parroquias, capillas y comunidades se preparen; pero también que cada familia, cada institución, cada barrio y cada persona pueda sentirse invitada.
Que en las escuelas se pueda hablar de este acontecimiento. Que en nuestras comunidades podamos rezar y reflexionar. Que quienes quieran viajar puedan hacerlo. Que quienes no puedan estar físicamente acompañen desde aquí. Y que podamos conversar sobre lo que significa para nuestro país recibir al sucesor de Pedro. Porque después de que el Papa se vaya quedará una pregunta para todos nosotros: ¿qué hacemos con lo que hemos vivido?
Ojalá quede el deseo de escucharnos más. De acompañar al que está solo. De mirar al que sufre. De tender puentes donde existen divisiones. De recuperar la esperanza cuando parece que todo cuesta demasiado.
Ese sería quizás uno de los frutos más hermosos de esta visita.
Por eso, queridos lavallejinos, seamos parte. Católicos y no católicos. Creyentes y no creyentes. Personas de diferentes historias, pensamientos y caminos. Recibamos este acontecimiento con respeto, alegría y espíritu fraterno. Porque la visita del Papa León XIV será, sin dudas, un acontecimiento para la Iglesia Católica. Pero también puede ser, para todo Uruguay, una oportunidad para encontrarnos como pueblo.
Desde Lavalleja queremos caminar hacia ese encuentro.
Hacia las huellas de Pedro. Con el corazón abierto. Porque hay una gran alegría que queremos anunciar y compartir.
“Les anuncio una gran alegría”. Que esa alegría llegue a nuestras familias, a nuestros barrios y a nuestra tierra.
Y que cuando el Papa regrese a Roma podamos decir que su visita no solamente pasó por Uruguay, sino que dejó una semilla de esperanza en el corazón de nuestra gente.
Queridos lectores: preparemos el corazón. Se acerca una visita histórica. Que Lavalleja también se sienta parte.
Cristo es nuestra paz. Buena semana.
Pbro. Fernando Pereira Chaparro
Cura párroco de la Parroquia “Santa Teresita”.
