Entre otras cosas, se busca terminar el ingreso “a dedo” y que sea por sorteo o concurso
Por Natalia Gorgoroso
El Presupuesto Quinquenal de la Intendencia de Lavalleja plantea un cambio histórico en la relación laboral de la comuna. Indica que se termina el ingreso “a dedo” para el personal obrero, que pasará a ser por sorteo, y se crea un mecanismo legal para presupuestar a los jornaleros “eternos” que hoy viven pendientes de la renovación mensual de su contrato.
Durante décadas, la figura del “zafral” en la Intendencia de Lavalleja ha sido sinónimo de precariedad laboral y, en muchos casos, de dependencia política. Trabajadores que ingresaban por una necesidad puntual de servicio pero que permanecían cinco, diez o quince años en la institución, cobrando por día y sin la seguridad de saber si al mes siguiente seguirían teniendo empleo.
El Presupuesto Quinquenal 2026-2030, que presentó el intendente Daniel Ximénez y comenzó a estudiar la Junta Departamental el pasado viernes, incluye un articulado específico diseñado para desmantelar este sistema de discrecionalidad.
SALIDA DE LA PRECARIEDAD
El corazón de la reforma laboral propuesta por el Ejecutivo comunal se encuentra en la facultad que se otorga al intendente para transformar el vínculo jurídico de los actuales zafrales.
Hasta ahora, pasar de “zafral” a “contratado” (mensual) dependía casi exclusivamente de la voluntad política del jerarca de turno, utilizada a menudo como moneda de cambio en tiempos electorales. Si se aprueba el nuevo texto, se establecen criterios técnicos objetivos para esta regularización.
El articulado faculta a la administración a contratar en régimen de “función pública” (contrato permanente) a aquellos zafrales que cumplan con dos requisitos excluyentes:
– Antigüedad probada: Se exige un mínimo de dos años de labor ininterrumpida (o su equivalente en jornales) al servicio de la comuna.
– Evaluación de desempeño: El trabajador deberá contar con una calificación satisfactoria por parte de sus superiores directos (capataces o directores de área), validando que su tarea es necesaria y se cumple con idoneidad.
En la práctica, esto significa que cientos de trabajadores que hoy están en el escalafón jornalero y cumplen funciones estructurales (recolección, vialidad, servicios internos) dejarán de firmar su contrato mes a mes para pasar a tener estabilidad, beneficios sociales completos y carrera funcional.
SORTEO Y CONCURSO
Quizás el cambio cultural más fuerte que propone el presupuesto de Ximénez está en la forma de entrar a la Intendencia de aquí en adelante. El Artículo 19 del proyecto busca poner fin a la “tarjeta de recomendación” del caudillo político.
La normativa establece que todo ingreso a la función pública departamental deberá realizarse bajo dos modalidades, eliminando la designación directa:
– Sorteo Público: Para el personal del escalafón Obrero, de Oficios y Servicios Auxiliares. Esto implica que para barrer calles, manejar maquinaria o realizar tareas de mantenimiento, cualquier ciudadano tendrá la misma oportunidad de ingreso dictada por el azar y no por su militancia política.
– Concurso de Oposición y Méritos: Para los escalafones Administrativo, Especializado, Técnico y Profesional. Aquí se priorizará la capacitación y la idoneidad técnica.
CAMBIO EN LA ECUACIÓN SALARIAL
El proyecto también ataca el estancamiento salarial. En la administración anterior, el zafral solía quedar “congelado” en el grado de ingreso (el más bajo de la tabla, históricamente mal remunerado), independientemente de la tarea que realizara.
La regularización propuesta implica un reordenamiento del escalafón. Al pasar a ser contratado, el funcionario será ubicado en el grado correspondiente a la tarea real que desempeña. Esto busca corregir inequidades históricas donde, por ejemplo, un zafral manejando una retroexcavadora ganaba como peón de limpieza.
LA VISIÓN POLÍTICA
En su rueda de prensa tras la entrega del presupuesto, el intendente Ximénez fue contundente sobre la motivación detrás de estos artículos: “La gente nos tiene que evaluar por la gestión y no porque los trabajadores tienen que ir a militar a un comité o repartir listas”.
El jefe comunal reconoció que el sistema actual genera “estrés e inestabilidad” en las familias municipales cada vez que hay un cambio de administración. Con esta reforma, el objetivo es dejar una estructura funcionarial profesionalizada y estable, donde la permanencia en el cargo dependa del cumplimiento de la tarea y no del color político del gobierno de turno.
Ahora, la pelota está en la cancha de la Junta Departamental, que deberá decidir si valida esta transformación estructural del empleo público en Lavalleja.
