El 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha establecida por la ONU para visibilizar el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Bajo el lema de este 2026, “Autismo y humanidad: toda la vida tiene valor”, la jornada busca trascender la simple visibilidad para exigir inclusión real, aceptación y el respeto de los derechos de las personas autistas, fomentando la creación de entornos más amigables y accesibles.
El TEA es una condición del neurodesarrollo que influye en la forma en que una persona percibe el mundo, procesa la información sensorial y se relaciona con su entorno. Sin embargo, el mayor obstáculo para quienes se encuentran dentro del espectro no suele ser su propia condición, sino las barreras sociales, comunicativas y físicas que impone una sociedad diseñada para la neurotipicidad.
Derribando mitos
Para lograr una verdadera inclusión, es imperativo desaprender. La desinformación genera prejuicios que marginan y aíslan. Algunos de los mitos más frecuentes que los especialistas y las familias luchan por erradicar diariamente son:
• Mito: «El autismo es una enfermedad que tiene cura.» Realidad: El TEA no es una patología. Es una condición de vida y una variante natural del desarrollo humano (neurodiversidad). No requiere una «cura», sino apoyos interdisciplinarios adecuados, empatía y un entorno adaptado.
• Mito: «Las personas autistas no tienen empatía ni desean interactuar.» Realidad: Las personas con TEA sienten y buscan conectar con otros, pero frecuentemente se comunican e interactúan bajo códigos distintos. Su forma de expresar afecto puede ser diferente, pero está plenamente presente.
• Mito: «Todos los autistas son genios o tienen talentos extraordinarios.» Realidad: Aunque algunas personas en el espectro tienen habilidades excepcionales, el autismo es, justamente, un «espectro» inmensamente amplio. Cada individuo es único, con sus propios desafíos y fortalezas cotidianas.
La lucha silenciosa de las familias
Detrás de cada diagnóstico hay una familia que inicia un camino complejo y, muchas veces, solitario. La realidad de los padres y cuidadores suele ser una carrera de resistencia: desde la incertidumbre inicial y la larga espera por un diagnóstico temprano, hasta la burocracia constante para acceder a terapias, fonoaudiólogos, psicomotricistas y apoyos en el ámbito educativo.
A este desgaste se suma el desafío social. Muchas familias relatan la profunda angustia de enfrentar miradas juzgadoras y comentarios inoportunos en espacios públicos cuando sus hijos experimentan una crisis sensorial o un colapso (meltdown).
Por falta de información, el entorno suele confundir estas sobrecargas neurológicas con «berrinches» o problemas de crianza, sumando un peso injusto sobre los hombros de los familiares.
AMITEA
En este contexto de desafíos diarios, el trabajo de las redes de apoyo locales es vital. En Minas, la Asociación Minuana Trastorno Espectro Autista (AMITEA), una asociación conformada por padres y familiares, lleva adelante una labor fundamental de contención y guía.
En el marco de este 2 de abril, la institución abre hoy las puertas de su sede al público a partir de las 11:00 horas, en Florencio Sánchez 330, entre Rafael Pérez del Puerto y Ladós. Esta iniciativa, que replica la exitosa experiencia del año anterior, tiene como objetivo que la comunidad se acerque a conocer de primera mano el trabajo que realizan.
Además, es una oportunidad para informar y brindar asesoramiento gratuito a padres que puedan tener dudas sobre el desarrollo de sus hijos o que acaban de recibir un diagnóstico y buscan orientación.
Agenda
Para continuar visibilizando la realidad del TEA y recaudar fondos necesarios para el funcionamiento de la asociación, AMITEA ya planifica la segunda edición de su correcaminata, tras haber convocado a más de 200 personas el año pasado. Esa actividad es otra oportunidad para sensibilizar en este mes del autismo.
