En Rocha y Maldonado, zonas de Montevideo, Canelones, San José, Florida y Lavalleja
Por Pablo Melgar
En la Comisión Permanente del Parlamento, el senador nacionalista Sebastián Da Silva elevó el tono y exigió al Poder Ejecutivo que declare de forma inmediata la emergencia agropecuaria en las zonas afectadas, ante lo que definió como una situación “complicada y grande” que ya se refleja en el campo, más allá de cualquier informe técnico pendiente.
El reclamo no fue abstracto ni teórico. Da Silva habló con imágenes concretas, como maíces que no se cosechan sino que se pican, pasturas que no crecen, ganado que empieza a sentir la falta de forraje. “No hay que esperar los informes burocráticos cuando la gente sabe cómo está el ganado”, lanzó en sala, cuestionando la cautela del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, a quien reclamó “sensatez, sentido campero y dinamismo”.
La escena parlamentaria funcionó como amplificador de una preocupación que, según el legislador, ya es evidente en recorridas por el interior. En declaraciones posteriores a la prensa, insistió en que el problema “no da para más” y que es momento de activar los mecanismos de ayuda del Estado. El contraste territorial es parte central de su argumento: mientras el norte del país atraviesa un buen momento en términos forrajeros, el sur enfrenta un panorama adverso que amenaza con profundizarse si las lluvias anunciadas no se concretan. “No llueve pasto”, resumió, con una frase que en el campo funciona como diagnóstico.
LAVALLEJA INCLUIDO
Los departamentos más golpeados, según Da Silva, son Rocha y Maldonado, además de amplias zonas de Montevideo rural, Canelones, San José, Florida y Lavalleja. Es un mapa que coincide con otras señales de alerta que comienzan a aparecer, incluso en áreas urbanas y metropolitanas, donde organismos como OSE ya miran con atención los pronósticos meteorológicos y los posibles déficits hídricos para los próximos meses.
El senador también introdujo un componente político al recordar que, durante el anterior gobierno, el país debió enfrentar tres emergencias agropecuarias de alcance nacional. En ese contexto, reclamó al actual ministro que “agradezca” que el problema esté acotado geográficamente y que actúe en consecuencia. La crítica se volvió personal cuando ironizó sobre el estilo de Fratti: “Tiene que asumir que es el ministro de Ganadería y no solo andar con un sombrero panamá y hablando a los paisanos”.
Más allá del tono, el trasfondo del planteo es claro: para una parte del sistema político y del sector productivo, la sequía ya dejó de ser una hipótesis y se convirtió en un hecho. La discusión, entonces, no pasa tanto por el diagnóstico como por los tiempos de la respuesta estatal. En el Sur del país, donde el verano avanza sin lluvias consistentes, cada semana cuenta. Y en ese reloj, Da Silva dejó una advertencia final: la declaración de emergencia “no puede pasar de esta semana”, porque -según dijo- “la paisanada no lo merece”.
