La actividad tuvo como escenario el litoral del Estado de Rio Grande do Sul
Por Pablo Melgar
Con el último tramo recorrido y los caballos ya en descanso, la Cavalgada do Mar cerró hace tres días su edición número 40 con balance ampliamente positivo. Durante una semana, el litoral gáucho fue escenario de una de las cabalgadas más emblemáticas y duraderas de Brasil, en una experiencia que combinó tradición, paisaje y convivencia, y que volvió a contar con una destacada participación uruguaya.
La Aparcería «Rosa Blanca», del departamento de Lavalleja, dijo presente una vez más y ofició de nexo para la llegada de agrupaciones de distintos puntos del Uruguay. Delegaciones de San José, Paysandú, Montevideo, Durazno, Florida y Canelones integraron la caravana que marchó a caballo por la arena, entre el Océano Atlántico y los bañistas, en un recorrido de 150 kilómetros desde Torres hasta Balneario Pinhal. El paso por localidades como Arroio do Sal, Capão da Canoa, Imbé, Tramandaí y Cidreira dejó postales imborrables y una fuerte conexión con el público local.
La travesía se desarrolló entre el 23 y el 30 de enero, con jornadas de marcha matinal hasta el mediodíay tardes destinadas al descanso, el intercambio cultural y la confraternización. La logística funcionó de forma aceitada, con alojamientos dispuestos en CTG (Centros de Tradições Gaúchas) y parques de eventos, y con el respaldo permanente de municipios, gendarmería, bomberos y empresas locales. El bienestar animal fue uno de los pilares del evento, con equipos veterinarios acompañando todo el trayecto, sin registrarse incidentes de consideración.
La organización estuvo a cargo del Instituto Cultural Cavalgada do Mar, que celebró cuatro décadas de trabajo ininterrumpido preservando y promoviendo la cultura gaúcha. El auspicio de la Ordem dos Advogados do Brasil (OAB) y de la confraternidad Cavaleiros da Paz reforzó el carácter institucional y simbólico de una actividad que trasciende lo deportivo o turístico para convertirse en un verdadero acto cultural.
Para la Aparcería «Rosa Blanca», fundada en 2012, la participación volvió a confirmar su vocación regional y promoción cultural. Fiel a su misión de fomentar el desarrollo fraternal y el vínculo con la naturaleza, el grupo uruguayo encontró en la Cavalgada do Mar un espacio donde la tradición no se declama: se vive, se comparte y se proyecta.
Con la edición 40 ya en la historia, la Cavalgada do Mar reafirmó su vigencia y su capacidad de convocatoria. Una vez más, el caballo fue puente, la arena fue camino y el mar testigo de una travesía que demuestra que la tradición, cuando es auténtica, no conoce fronteras.
