Por Natalia Gorgoroso
La situación de la caminería rural en la zona Norte del departamento de Lavalleja suma un nuevo capítulo. Si bien días atrás se informó sobre la rápida llegada de maquinaria de la Intendencia a la zona del Camino Palo Alto, lo que en su momento fue catalogado desde el Municipio de Zapicán como una intervención que desactivaba la urgencia del reclamo, los propios vecinos se encargaron de aclarar que la realidad en el territorio es otra.
Desconcertados por esa narrativa de “problema solucionado”, un grupo de vecinos decidió llevar su voz directamente a las máximas autoridades departamentales. El pasado martes 3 de marzo, las vecinas Eva Miranda y Rosana Vázquez, productoras de la zona de Sauce de Olimar Chico, asistieron al 5º Consejo de Lavalleja celebrado en la localidad de José Batlle y Ordóñez.
Allí, mantuvieron un encuentro cara a cara con el intendente Daniel Ximénez, a quien le entregaron una extensa carta respaldada por firmas y un contundente archivo fotográfico que evidencia el estado real de los caminos y los problemas generados por las últimas intervenciones viales.
La postura de los vecinos es clara: no buscan confrontar, sino “que se sepa la realidad de la situación”. Según el documento presentado, el pasaje de las máquinas en el Camino Palo Alto se limitó a “recoger tierra de derecha a izquierda y viceversa”, sin realizar la recarga de material (balasto) necesaria, ni construir canaletas, ni reponer caños rotos.
Como prueba de ello, las voceras presentaron al intendente una serie de fotografías tomadas después de estos recientes arreglos. En las imágenes se constata cómo la acumulación de tierra removida por las máquinas terminó bloqueando y tapando las entradas a las porteras de los predios, generando una nueva complicación para los habitantes de la zona.
Ante la ineficacia de la maquinaria por falta de insumos, el petitorio señala que los mismos vecinos, hartos de la situación, han comenzado a donar balasto de sus propios recursos.
El documento entregado a Ximénez detalla punto por punto las zonas críticas que requieren una intervención estructural, no solo “maquillaje”:
– Acceso a José Batlle y Ordóñez: denuncian que la entrada al pueblo por Ruta 7 es “lastimosa”, llena de baches y “remiendos a la vista”, lo que provoca constantes roturas en llantas y suspensiones de los vehículos.
– Camino Palo Alto: décadas sin mantenimiento efectivo. Urge la facilitación de recursos, específicamente canaletas y caños, para evitar accidentes.
– Camino Arroyo Sauce (rumbo a Sauce de Olimar Chico): necesidad urgente de caños en la esquina a 150 metros del Ruedo “Roberto Artigas”, cerca de calle Paso Coco y en la intersección con la entrada San Agustín.
– Escuelas aisladas por puentes bajos: se exige la reparación general y elevación de puentes clave que hoy tienen “poca vida útil, con varillas a la vista”. El caso más crítico es el Puente Paso Hondo (Camino hacia la Escuela N° 62), que con apenas unos milímetros de lluvia corta el paso y deja a la escuela aislada. Situación similar ocurre en el puente del Balneario Cedrés (Camino Cuchilla de Palomeque) y en el camino hacia la Escuela N° 76 (Cuchilla de Olascoaga).
A pesar del desgaste por los reclamos históricos, el encuentro en el Consejo de Lavalleja dejó un saldo de optimismo. Según relataron las vecinas a SERRANO, la carta quedó en manos del intendente Daniel Ximénez, quien brindó una respuesta positiva al caso.
El jefe comunal se comprometió a comenzar a trabajar mediante la apertura de porteras para conseguir el material (balasto) directamente de canteras vecinales de la zona. Asimismo, aseguró que la Intendencia proporcionará los caños necesarios para asegurar el drenaje y evitar que los caminos se sigan “cortando” con las lluvias.
“Si bien reconocemos que esto es un proyecto de gran dimensión que lleva un largo período de tiempo, hemos confiado en que se logrará llegar a la solución que estamos buscando”, concluyeron las vecinas, quienes ahora aguardan que las promesas se traduzcan en obras definitivas para el norte del departamento.
