Por Pablo Melgar
El rechazo al Presupuesto Quinquenal de la Intendencia de Lavalleja abrió una grieta que trasciende lo estrictamente administrativo. La alcaldesa del Municipio de José Pedro Varela, Rosario Pereira, expresó con inusual crudeza su malestar con la bancada de ediles del Partido Nacional, en una señal de tensión interna que expone fracturas políticas y territoriales.
“ESTOY MUY TRISTE”
La decisión de los ediles blancos de no aprobar el presupuesto departamental -un documento extenso, de unas 500 páginas- tuvo consecuencias concretas para el Municipio varelense: la posibilidad de que quede sin efecto la factible incorporación de dos funcionarios que oficiarían como apoyo directo a la gestión de la alcaldía. Pero el impacto, según Pereira, va más allá de lo operativo.
“La verdad estoy triste, muy triste”, dijo. Y enseguida transformó la decepción en advertencia política: “La gente se está dando cuenta que con estas actitudes del Partido Nacional se están echando el interior arriba”.
“NO PUEDE ESTAR TODO MAL”
En su lectura, la negativa cerrada a negociar no solo bloquea herramientas de gestión, sino que erosiona la relación del partido con su base territorial. Pereira cuestiona, sobre todo, la lógica de rechazo total.
“Un presupuesto no puede estar todo mal”, afirmó, en una crítica directa a la postura de la bancada nacionalista. La alcaldesa plantea un enfoque pragmático: sentarse a negociar con el Ejecutivo departamental y con el sindicato de funcionarios municipales (ADEOM Lavalleja) para construir acuerdos parciales. “Nunca, nunca, una negación total”, insistió, subrayando la ausencia de matices en la decisión política.
DESALINEAMIENTO INTERNO
Sin embargo, cuando se abrió una posibilidad de mediación -a partir de un contacto del entorno del intendente-, Pereira optó por no involucrarse. Su negativa revela otra capa del conflicto: el desalineamiento interno dentro del propio Partido Nacional.
“No tengo que negociar con el Partido Nacional, que perdió las elecciones y lo mejor que tiene que hacer es reconocer que perdió”, sostuvo, en una frase que combina diagnóstico político y reproche partidario.
TRASFONDO TERRITORIAL
El trasfondo es también territorial. Pereira se siente ajena a las decisiones que se toman a 140 kilómetros de José Pedro Varela, en la capital serrana. “Parece que soy una extraña dentro del partido”, dijo, cuestionando que no se haya consultado a quienes gobiernan en el territorio antes de adoptar una postura tan tajante sobre cargos de confianza y estructura municipal.
Con 44 años de trayectoria como funcionaria pública, la alcaldesa varelense reivindica una forma de gestión anclada en la cercanía. Describe una jurisdicción que excede los límites formales del Municipio y que incluye zonas como Aramendía, Retamosa o Bajo Hondo, a cuyos vecinos -dice- atiende por igual.
“Mi teléfono siempre está abierto”, resume, como contracara de una política que percibe cada vez más encapsulada.
“SIN FIJARSE EN EL PUEBLO”
En ese marco, evita confrontar con el intendente departamental, a quien reconoce respaldo a su gestión pese a las diferencias políticas. Pero el conflicto con la bancada blanca deja secuelas. Pereira no solo anticipa que no actuará como articuladora interna -“se terminó el ‘bolita’ negociador”, ironizó-, sino que además desliza un repliegue político personal: “Voy a seguir siendo del Partido Nacional. Lo que ya no voy a hacer es juntar más votos”.
La referencia a Jorge Larrañaga no es casual. Lo evoca como un dirigente con convicciones firmes pero también con capacidad de negociación, en contraste con el presente. La comparación funciona como crítica implícita a la dirigencia actual y como señal de un estilo político que, a su juicio, se ha perdido.
En definitiva, lo que emerge del episodio es más que una disputa presupuestal. Es la tensión entre una lógica de poder centralizada y una práctica política territorial que reclama autonomía y reconocimiento. “La lucha por el poder sin fijarse en el pueblo”, sintetiza Pereira, en una frase que condensa tanto su malestar como el riesgo que advierte para su propio partido en el interior.
