Por Yandira Castro
En la tarde del viernes pasado el presidente Yamandú Orsi encabezó una reunión en la Torre Ejecutiva, junto a autoridades del Poder Ejecutivo y representantes de la Federación de funcionarios de ANCAP (FANCAP), en el marco del conflicto por la reestructura de la industria del portland estatal.
Del encuentro participaron la presidenta de ANCAP, Cecilia San Román; la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona; y el ministro de Trabajo, Juan Castillo, además de dirigentes del SUNCA, del PIT-CNT y delegaciones sindicales de Minas y Paysandú.
EL PLAN Y EL CONFLICTO
El conflicto se originó tras conocerse el plan de reestructura impulsado por el gobierno, que prevé mantener ambas plantas abiertas pero concentrar la producción de clínker en Minas y reducir significativamente la actividad industrial en Paysandú, lo que implicaría el traslado de parte del personal.
Tras la instancia, el referente de FANCAP en Minas, Germán Pastorino, valoró el encuentro como “positivo” en términos de diálogo, aunque dejó en claro que persisten profundas diferencias con el rumbo planteado por el gobierno.
Según explicó a SERRANO, durante la reunión el Ejecutivo reafirmó los lineamientos ya presentados en diciembre en el Parlamento: mantener abiertas las plantas de Minas y Paysandú, sostenerlas en la órbita estatal y no perder puestos de trabajo. Sin embargo, desde el sindicato se cuestiona que la aplicación concreta de ese plan implica una reducción de hasta el 80% de la actividad industrial en Paysandú y la concentración de la producción en Minas.
FALTA DE POLÍTICA DE ESTADO
Para Pastorino, este enfoque no responde a una estrategia de desarrollo, sino a una lógica de ajuste. “Los gobiernos se preocupan por su período”, señaló, insistiendo en que la falta de una política de Estado para la industria cementera ha sido una constante en las últimas administraciones. En esa línea, advirtió que el objetivo parece ser “achicar lo más posible” durante este quinquenio, sin garantizar un futuro sostenible para el sector.
El dirigente incluso citó como ejemplo una afirmación de la propia presidenta de ANCAP en instancias previas de negociación, donde -según indicó- se planteó que el actual plan de achique podría servir como una especie de “retroceso para tomar impulso”, dejando abierta la posibilidad de que un eventual desarrollo quede en manos de futuros gobiernos.
“Nosotros le decíamos: entonces ¿hacen el ajuste ahora y le dejan al que venga la responsabilidad de desarrollar?”, cuestionó.
IMPACTO SOCIAL
Desde la FANCAP también se plantearon reparos sobre el impacto social de la reestructura. El traslado de trabajadores desde la planta de Paysandú hacia la de Minas implica, según Pastorino, procesos de desarraigo familiar, mientras que la situación de los empleados tercerizados sigue siendo incierta.
A esto se suma la posibilidad de que se vean desplazadas oportunidades laborales locales, en un contexto donde existen vacantes que podrían ser ocupadas por trabajadores del departamento.
Asimismo, el sindicato reiteró su preocupación por herramientas como los retiros incentivados, recordando antecedentes donde estas medidas derivaron en pérdida de empleo a mediano plazo.
PROPUESTA ALTERNATIVA
Frente a este escenario, los trabajadores ancapeanos volvieron a poner sobre la mesa una propuesta alternativa basada en el desarrollo integral del sector. El planteo incluye inversiones en tecnología de punta, mejoras en la gestión y la creación de un fideicomiso público que permita financiar el crecimiento de la industria sin recurrir a la privatización.
“Acá hay dos caminos claros: o un plan de achique o un plan de desarrollo”, resumió Germán Pastorino, quien remarcó que la iniciativa sindical apunta a una política de Estado a largo plazo que trascienda los gobiernos.
Como resultado del encuentro, se acordó la instalación de un ámbito de negociación en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), con un plazo inicial de 15 días, durante el cual ambas partes se comprometieron a no innovar en sus posiciones. Este espacio buscará acercar posturas y explorar alternativas al plan oficial.
EL MODELO
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y con un telón de fondo que, según FANCAP, excede la coyuntura: la definición de qué modelo de industria cementera estatal quiere Uruguay y si existe voluntad política de sostenerla más allá de los ciclos de gobierno.
