Por Pablo Melgar
El cierre anticipado de la cuota de arroz del MERCOSUR hacia la Unión Europea (UE) abrió una nueva pulseada política y comercial dentro del bloque regional.
Mientras el gobierno uruguayo celebró que el país captara el 63% del cupo habilitado sin aranceles, desde Argentina volvieron las ironías públicas sobre la competencia entre socios y la falta de acuerdos internos en el MERCOSUR.
POR EL ACUERDO
El presidente de la República, Yamandú Orsi, calificó el resultado como una muestra concreta de los beneficios iniciales del acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea, firmado el pasado 17 de enero en Asunción y aplicado provisoriamente desde el 1º de mayo.
“El acuerdo con Europa muestra sus frutos: hoy es el arroz”, escribió Orsi en su cuenta de X, donde además destacó el trabajo de funcionarios y productores agropecuarios.
La subsecretaria interina de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, informó que la cuota anual de arroz habilitada este año para el MERCOSUR -6.667 toneladas- quedó completamente cubierta y que Uruguay colocó el 63% del total.
“Uruguay no se duerme; y menos se duerme su sector productivo”, afirmó la jerarca.
DESDE ARGENTINA
El sistema utilizado actualmente para administrar las cuotas dentro del MERCOSUR es el denominado FIFO (“first in, first out”), mecanismo por el cual accede primero quien concreta antes sus exportaciones.
Sin embargo, el criterio volvió a generar cuestionamientos y tensiones entre los socios regionales.
Desde Argentina, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a provocar en redes sociales tras recordar que su país había ocupado previamente la totalidad de la cuota de miel y luego la de huevos.
“También nos llevamos la cuota del arroz?”, escribió el jerarca argentino, en un mensaje acompañado de elogios al modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei.
“BASTA DE BOBADAS”
La polémica ya había comenzado días atrás con la miel, cuando exportadores argentinos ocuparon rápidamente el cupo disponible. Csukasi explicó entonces que buena parte de esos embarques ya estaban en puertos europeos y simplemente ingresaron bajo el nuevo régimen preferencial.
La diplomática uruguaya reconoció, además, que la ausencia de un acuerdo interno en el MERCOSUR sobre la distribución de cuotas genera incertidumbre para los exportadores.
“Basta de bobadas”, expresó en declaraciones radiales, reclamando una negociación seria entre los socios del bloque para dar previsibilidad al comercio exterior regional.
URUGUAY MEJOR POSICIONADO
El arroz aparece como uno de los sectores donde Uruguay llega mejor posicionado. Según datos del sector, más del 50% de las exportaciones arroceras del MERCOSUR corresponden a Uruguay y prácticamente toda su producción cumple actualmente con las exigencias sanitarias europeas.
El expresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), Alfredo Lago, había señalado días atrás que Uruguay posee además ventajas logísticas y comerciales consolidadas, con un flujo exportador cercano a las 200.000 toneladas anuales hacia distintos mercados.
AUMENTO DE LA CUOTA
El acuerdo MERCOSUR-Unión Europea prevé que la cuota arancelaria para arroz alcance las 60.000 toneladas en un plazo de cinco años, aumentando gradualmente a razón de 10.000 toneladas anuales.
Según estimaciones de Uruguay XXI, en 2023 los exportadores uruguayos pagaron unos 10 millones de dólares en aranceles para ingresar arroz al mercado europeo.
TENSIÓN HISTÓRICA
Mientras el gobierno celebra el resultado como un “gol” comercial, en el propio debate público surgieron cuestionamientos sobre el alcance real del mérito estatal y el uso del término FIFO.
En comentarios publicados por lectores de medios digitales, algunos señalaron que el protagonismo corresponde principalmente al sector privado y otros advirtieron que el concepto logístico fue utilizado incorrectamente.
“FIFO es primero en entrar, primero en salir”, escribió un usuario, cuestionando la explicación simplificada utilizada en parte de la discusión pública. Otro comentario advirtió que la competencia entre países del MERCOSUR por las cuotas “divide inútilmente” y genera “victorias de corta vida”.
El episodio volvió a dejar en evidencia una tensión histórica dentro del MERCOSUR: la dificultad para coordinar intereses comunes aun cuando el bloque logra abrir nuevos mercados internacionales.
