Por Natalia Gorgoroso
El productor rural Alejandro Falco, de la zona de Villa del Rosario, detalló el devastador impacto de la crisis hídrica en Lavalleja y la región. Entre arroyos secos, cultivos perdidos y un sector agrícola desmoralizado, los trabajadores de la tierra reclaman mayor presencia del Estado para hacer frente a una sequía que supera a la del 2023.
IMPACTO EN LA PRODUCCIÓN
SERRANO: Para alguien que no está en el día a día del campo, ¿cómo se está viviendo la situación y qué problemas de fondo está dejando esta crisis hídrica?
Alejandro Falco: En principio, los productores están teniendo graves problemas con las aguas, ya sean pozos o fuentes naturales. Se han cortado arroyos que no se cortaron en la seca del 2023. Como que ésta seca es más intensa que la anterior. Y la verdad es que no ha habido respaldo de ninguna parte, ni de la Intendencia ni del gobierno, para ayudar con máquinas o tratar de resolver la situación. Yo no he visto a nadie acá en la vuelta.
S.: Y yendo a la producción en sí, ¿cómo está impactando esto en la ganadería?
A.F.: En lo ganadero, los animales están muy sentidos. Calculo que en los entores de otoño no habrá tanto problema, pero después la ternerada no estaba tan linda como en otros años. Igualmente, el ganadero está un poco más entusiasmado porque los precios están empujando mucho, hay muy buenos valores y ahí hay otro ambiente.
S.: ¿La situación en la agricultura es más grave? Generalmente es el sector que más sufre estos fenómenos.
A.F.: Sí, ahí las pérdidas son gigantescas de nuevo. Hay chacras de maíz de primera que se hicieron flecos, se desarmaron. Hubo chacras que se picaron, otras se enfardaron y otras se terminaron comiendo con el ganado. Con las sojas de primera pasa lo mismo: están muy sentidas y las que no se comieron ni se enfardaron van a producir apenas un 30% de lo que se debería cosechar. La pérdida es muy grande. Las sojas de segunda están un poco mejor, pero también van a resentir su rendimiento. El problema es que en la agricultura los ciclos son largos. Demorás seis meses o un año para el próximo cultivo. Todavía estamos con problemas de la seca del 2023, así que imagínate otra seca más arriba. Esto va a llevar años recuperarse. Por eso el agricultor hoy está muy desmoralizado: vas a las chacras, ves día a día que se están secando, perdés la producción y no tenés nada para hacerle.
S.: Para dimensionar el problema, ¿en qué zonas se mueven ustedes y cómo está el panorama regional?
A.F.: Nosotros nos movemos en todo lo que es Canelones, algo de Maldonado y principalmente en Lavalleja. Todo eso está igual de seco. Incluso estuvimos recorriendo Durazno y Florida. Hablé con productores de allá y el agua que cayó acá, a ellos no les llovió nada. Esa gente también está teniendo pérdidas gigantescas.
LO GANADERO Y LO AGRÍCOLA
S.: Ante este escenario, ¿existe algún plan de contingencia o ayuda crediticia por parte del gobierno?
A.F.: Lo que estuve averiguando en el Banco República es que hay unos planes para los ganaderos, que incluye también al sector lanar. Salió una resolución a fines de enero donde hacen un adelanto por animal que luego hay que reembolsar. Pero para la parte agrícola no ha salido nada, ninguna resolución. Se nota una ausencia del gobierno. Y ojo, no es solo este gobierno, históricamente han estado ausentes frente a un país que es ganadero y agrícola. Como que no terminamos de darnos cuenta de que lo que empuja al país es el campo. Los productores no pedimos que nos regalen nada, nunca lo hacemos. Solamente pedimos que nos ayuden a sobrepasar esto, con créditos más blandos, para salir de este empantanamiento. Las cosas hay que devolverlas, ni que hablar.
S.: ¿Y el tema de los seguros agrícolas? ¿No es una opción viable en Uruguay?
A.F.: Hay seguros de rendimiento, sí, pero no son baratos. Como venimos tan castigados económicamente, es algo caro y muchas veces nos la jugamos a no asegurar porque después no podemos cubrir los costos. Además, te aseguran un piso de rendimiento que solo te cubre los costos de los insumos. Todo lo que es la renta y el trabajo, lo perdés igual.
EQUINOS Y OVINOS
S.: ¿Otros animales, como las ovejas o los caballos, también están sintiendo este fenómeno?
A.F.: Sí, el caballo siente y la oveja también siente un poco. El lanar es un rubro rentable, aunque lleva mucha mano de obra que cuesta conseguir. Ahora la carne ovina vale bien y la lana fina mejoró un poco su mercado, pero es un rubro donde tenés que manejar un volumen muy grande para lograr un número interesante y que una familia pueda subsistir. Acá en Villa del Rosario, en Lavalleja, por ejemplo, era una zona fuerte de lanar donde se producía mucho cordero pesado.
“POR AHORA NO”
S.: Con este nivel de incertidumbre, ¿se ve a productores bajando la cortina y abandonando el rubro?
A.F.: Por ahora no. Sí estamos muy endeudados, pero al endeudarte no podés salirte, porque hay que pagar de alguna manera. El productor en eso es muy tenaz: nos endeudamos y hay que agarrar más fuerza para poder pagar y seguir adelante. Es muy difícil salirse del rubro porque somos personas que lo único que sabemos hacer es esto, tenemos una vida armada en la vuelta de eso. No tenés mucho para dónde agarrar ni dónde ir a pedir trabajo. Entonces, para poder pagar y salir adelante, ¿qué tenés que hacer? Trabajar más y seguir produciendo.
